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domingo, 8 de febrero de 2009

Sour Peruano

Sabor peruano
Las copas iban y venían en medio de música, fiesta y gente que se había congregado en el recinto que albergaba la fiesta de nuestra bebida elaborada con el gran y único Pisco con “P” de Perú. Mujeres y hombres encandilados por su mágico sabor, reunidos en el patio central de nuestra primera universidad republicana del Perú y América –suelen llamarle “la única”, quizá por sus “únicas autoridades” – la Nacional de Trujillo.
Así se daba inicio a la celebración del Día del Pisco Peruano, 800 personas para empezar, recibidas por el rector ¬¬ de la UNT, que este año fue la anfitriona de la fiesta, y por dos preciosas anfitrionas. En el lugar se respiraba sabor sazonado con una generosa cantidad de algarabía que llenaba los corazones de los gustosos asistentes, ansiosos por tener entre sus manos una copa de vida, una copa de Pisco Sour. Sentía pena y frustración al no poder probar este delicioso y bien peruano néctar de la felicidad, nuestro Pisco Sour. Mi paladar pobre e ignorante en el buen arte de la catadura, percibía lo cálido de su esencia, unas onzas del verdadero Pisco, limón, hielo, jarabe, clara de huevos, y al final unas gotitas de amargo de angostura son la combinación perfecta para deleitar el paladar del mas insípido. La gente reunida alrededor del Barman que lucía su coctelera y dos botellas por los aires, esperaba ansiosa la finalización del espectáculo para dar paso a la degustación del aperitivo. Así, fueron 4000 copas de Pisco Sour que, para la 1 de la tarde habían terminado de deleitar a cada uno de los asistentes, que también tuvieron la oportunidad de degustar nuestra comida, era increíblemente delicioso ver los platillos con papa a la huancaína, pato, ceviche, cuyes o tamalitos, definitivamente –repito– una deliciosa mezcla de sabores. Concuerdo con las palabras del presidente de la Cámara de Comercio de La Libertad, fue un total y rotundo éxito. Es fabuloso ver a la empresa privada puesta en pie en pro del beneficio y promoción de nuestra cultura. Así transcurrió el Día del Pisco Sour, con celebraciones de los peruanos en el mundo, acá en Trujillo y en cada rincón de mi país. Desde Lima el Feliz Día del Pisco Sour y Salud nacional se dio al medio día desde Palacio de Gobierno, al unísono. Salud!!!. Todos con sus copas levantadas, sonrientes, felices por cada gota llena de peruanidad que llevaban a sus bocas. Espero, de verdad lo espero, recuperar mi hígado y así en 2010 tener la agradable oportunidad de degustar la maravilla de nuestra bebida, convertida en patrimonio nacional y poder compartir, también, con todos los peruanos este delicioso día lleno de –como en otras fiestas– tradición. El Pisco es Peruano ¿Qué sean muchos más? Por su puesto. Salud!
Un poco de historia La propuesta para honrar al bien apreciado –pero no tanto como ahora– Pisco Sour nace hace 5 años a iniciativa del experto en cocina y política –cosa rara pero deliciosa de mezclar– señor Raúl Vargas desde su tribuna culinaria, La Divina Comida, que se transmite desde las ondas de Radio Programas del Perú. Y fue ejecutada por el gobierno del Dr. Alejandro Toledo. Nacido a principios de siglo XX, de manos de los bartenders Alfonso Bregoye, Graciano Cabrera y Alberto Mezarina, exactamente en los años 20, en un bar del Jirón de la Unión en Lima, el inmortal Bar Morris en la calle Boza 847. Declarado en octubre del 2007 patrimonio cultural de mi país, por el Instituto Nacional de Cultura, quedó establecida, como fecha de celebración, el primer sábado del mes de febrero. ¡! Dato: Durante la presidencia de Alejandro Toledo (2001-2006) se decretó que el Pisco Sour reemplace al vino y al vino espumante en los brindis y las celebraciones en el Palacio de Gobierno, ministerios, embajadas peruanas e instituciones estatales.

Una marinera tradición

A dos semanas de un pasacalle y fin fiesta
La felicidad abrumaba sus rostros, lo expresaban con una sonrisa avispada acompañada de un brillo en su mirada que atrajo la atención sincera y tierna de todos.
No ganaron en su categoría, pero se hicieron notar y sentir. Nunca supe sus nombres, sólo se me grabaron sus palabras “Mañana todos a ver la marinera, campeones” Si hay algo que resaltar del tan publicitado Concurso Nacional de Marinera, en este año 2009, fue la participación de personas especiales –doblemente especiales– no sólo por la ternura que irradian, sino, por las ganas y empeño que le ponen a las cosas. La Categoría de la Unidad se robó todo, aplausos, fotografías, aprecio, cariño, como dije; todo. Cosa impensable para la “Falsa pituquería trujillana” con “rancia y abolengo” –quizá mas rancia que otra cosa– que hasta hace algunos años discriminaba a las personas especiales. Pero… los tiempos cambian, la presión social los hizo acertar en esta ocasión. Así inició el preámbulo de la tradicional final de la fiesta de la marinera en mi tierra, Trujillo del Perú. Desde uno de los balcones del Hotel Libertador, se dejaba notar la presencia de un visitante ilustre, el españolísimamente peruano Mario Vargas Llosa, un par de políticos, toda la alta sociedad trujillana, gente de a pie, yo, y demás personas que presenciaron el vistoso corso que recorrió el jirón Independencia hasta llegar a nuestra Plaza Mayor, donde culminó. Así los asistentes, desde los mas pequeños, llorones y alegres, niñas que bailaban, heladeros que hacían su negocio, parejas, pitukos, jóvenes, ancianos, todos se mezclaban y pasaban revista a las delegaciones que iban haciendo su aparición, aplaudían al compás de las bandas, cada una, una marinera distinta para el deleite de hasta los mas insípidos con esta fiesta como yo. “Acompañemos con las palmas” decía una entusiasta señora, mayor ella que, destilaba esa esencia pura de quienes aman esta baile y lo siguen con devoción casi, casi religiosa y, como es de esperar en estos casos, contagiaba a la gente que fervorosa respondía con algarabía y emoción. En fin, este 2009 el jurado calificador se equivocó menos que el año pasado y dio como ganadores a los mejores y no a los “ganadores a dedo” como años anteriores. Para el gusto de todos mis lectores, una marinera risueña y zalamera con dulzura y espesura, sazonada y concentrada. Maniera bendición que en mi tierra es tradición.

Si buscas, encuentras!!!